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Todo surgió a raíz de
los comentarios que se hacían en las salidas
del grupo, y es que hay personas a las que les gusta
conocer distintas zonas de nuestra geografía.
Así se pasó del comentario a los preparativos,
después de ver varias opciones, nos decidimos
por la Sierra de Grazalema (Cádiz) con sus
dos míticos puertos, el Boyar menos conocido,
y las Palomas del cual casi todos hemos oído
hablar.
La fecha convenida fue del 11 al 13
de octubre, y no por casualidad, sino porque era
puente y así podíamos ir con la familia,
lo que lo hace todavía más bonito.
Creímos que la época era buena y pensamos
que seríamos muchos, así que no podía
fallar nada. Por cuestiones económicas y
de espacio se decidió que lo mejor sería
un albergue, lo cual tiene su encanto, también
se barajó la posibilidad de ir en autobús
y vimos que salía muy caro para una familia
de 4/5 miembros, así que lo mejor sería
ir con los coches.
Habría dos días de bici,
rutas de senderismo, visitas a los distintos pueblos
de la zona y un tercero ya de regreso, para visitar
la ciudad de Ronda. Pues bueno, llegada la fecha,
sólo fuimos cuatro familias al completo,
o sea 17 personas en total.
Una vez en el lugar elegido, que fue
el bellísimo pueblo de El Bosque, el sábado
hubo de suspenderse la salida en bici por problemas
meteorológicos, pues de las 9 hasta las 12
de la mañana cayeron 45 litros del líquido
elemento, lo cual nos obligó a echar una
gran aparcería, visitar el pueblo
y dar cuenta de una buena comida seguida de una
larga y amena tertulia.
El domingo bien
temprano y con más ganas si cabe, allí
estaban los cuatro jinetes, el Sr. Escoresca, el
Gran Santofimia, Don Joaquín y el que escribe,
a las 9:30h, que era la hora convenida. Llegó
el guía, el coche escoba, la persona encargada
de los avituallamientos, el fotógrafo y el
médico, así que ya no había
excusa para subirse a las monturas y disfrutar sufriendo.
Nada más salir del pueblo, te encuentras
de cara con él, es el Sr. Boyar, que es muy
combativo y como no sabes qué decirle, lo
mejor es atacarle, él no dice nada porque
cree que ganará esta lucha, pero no sabe
con quién la ha dado, ya que él está
solo y nosotros somos cuatro y muy cabezones.
El primer truco
está en tomárselo con tranquilidad
y no pensar lo que te queda. Al principio todo son
risas, pero cuando pasas el pueblecito de Benamahoma,
ya nadie habla, ahora todos piensan, y es que te
quedan 8 kms de batalla. Pero sólo tienes
que poner un desarrollo suave y un ritmo cómodo,
ya verás qué divertido y ameno se
te hace, además no dejes de mirar todo lo
que te rodea, te aseguro que estas en uno de los
puertos más bonitos de Andalucía,
pues sus rocas y pinares lo hacen grandioso y muy
hermoso, tanto como para traerte el mejor recuerdo
de su paisaje, que al final será lo que cuente.
Este lo subí
solo, pero una vez coronado, volví con el
último para darle ánimos. Una vez
se ha subido o escalado ya sólo queda hacerse
la foto y bajarlo o descenderlo, y así es
como poco a poco y después de un largo rato
de charla con el amigo Joaquín, llegamos
a los pies de la fiera "el puerto de las Palomas".
Este para ganarlo hay que sufrir algo más,
y eso que al principio no parece que va a presentar
batalla, pero su dureza parece adivinarse con sólo
mirar hacia arriba, así que 39-26, porque
no había más, un ritmo suave y para
la cima que es a lo que hemos venido, aunque te
den ganas de parar un momento y decidir qué
haces, si hacia arriba o hacia abajo, este lo hice
con el Gran Santofimia, y él no sabe lo mucho
que me hizo sufrir, pero eso lo digo ahora. Cuando
estuvimos arriba, descendí a por el Sr. Escoresca
para hacer el último kilómetro juntos,
pues este tío tiene un coraje y una fuerza
de voluntad inigualables, por su parte Don Joaquín
sufrió mucho e hizo lo que pudo, y a mí
me sorprendió gratamente.
Las Palomas es
otro puerto que yo aconsejo a todos, porque tiene
una grandiosidad pasmosa y unas vistas magníficas,
y sobretodo a los amantes de este deporte tan bonito,
y a veces tan duro, como es el de la bici.
Ya de regreso
algún que otro imprevisto, como alguna cadena
rota y poco más. Pero con lo que hay que
quedarse de todo esto es con el compañerismo
mostrado por todos los componentes de la expedición,
con la belleza de éste rinconcito de Andalucía,
que yo os aconsejo para hacer una visita, ya sea
en bici o a pie.
Casi se me olvidan
los agradecimientos, que en esta ocasión
van para dos personas magníficas, el primero
es para Alberto, un anfitrión de lujo, un
organizador magnífico, un fotógrafo
inigualable, el mejor coche escoba que podáis
imaginar, como guía turístico no hay
otro igual. Además preparó lo mejor
para los avituallamientos, y me consta que como
médico es genial. Un tío maravilloso.
El segundo es para una chica que le acompañaba
y que en todo momento se desvivió con el
grupo. Es una chica muy guay. GRACIAS por todo.
Hasta otra aventura.
Pedro Plazuelo.
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